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Un informe de la Comisión Europea confirma con datos los beneficios socioeconómicos y ambientales logrados por los biocarburantes
La Comisión considera insuficiente el avance de los biocarburantes en España (1,1% en 2007), que quedan por debajo de la media europea, aunque constata su aceleración.
 
El creciente avance de los biocarburantes en la Unión Europea (UE) está teniendo un efecto positivo en materia de seguridad y diversificación del suministro energético, creación de puestos de trabajo y lucha contra el cambio climático. Así lo confirma y cuantifica con datos la Comisión Europea en su último informe de evaluación del progreso de los biocarburantes, recién remitido al Parlamento y al Consejo.
 
Según este documento, los biocarburantes permitieron en 2007 sustituir más de 9.300 millones de litros de combustibles fósiles –de los que un 83% fue gasoil y el resto gasolina–, lo que representó ese año casi el 2,6% del consumo de combustibles en el transporte por carretera. Ello ha supuesto una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero del 48% –24 millones de toneladas de CO2eq en el bienio 2006-2007– respecto a las que hubieran generado los carburantes fósiles sustituidos. El sector de los biocarburantes ha contribuido al desarrollo económico y social con la creación, junto con la bioelectricidad, de más de 100.000 nuevos empleos y la generación en el sector agrícola de un valor añadido anual superior a los 9.000 millones de €. 
 
El documento de la Comisión constata que el crecimiento del consumo de biocarburantes en la UE se ha acelerado estos últimos años gracias a la exitosa combinación de incentivos fiscales y obligaciones de consumo de biocarburantes que han adoptado la mayoría de los países, entre ellos España. Así, la cuota de mercado de los biocarburantes en la UE se situó en 2007, último año al que se refiere el informe, en el 2,58% del consumo de carburantes para transporte, cuando sólo dos años antes (2005) la misma era sólo del 1%.
 
El informe prevé, sin embargo, que de mantenerse el actual ritmo de crecimiento del consumo los biocarburantes sólo llegarán a sustituir en 2010 el 5% de las gasolinas y gasóleos en el transporte por carretera, quedándose algo por debajo del objetivo indicativo fijado para ese año (5,75%) en la Directiva de Biocarburantes de 2003.
 
La nueva Directiva de Energías Renovables, de inminente publicación y entrada en vigor, establece un objetivo obligatorio de energías renovables en el transporte del 10% para 2020 condicionado al cumplimiento por parte de los biocarburantes de estrictos criterios de sostenibilidad en materia de reducción de gases de efecto invernadero, protección de la biodiversidad y de las reservas de carbono. El establecimiento de estos criterios ecológicos asegura que el desarrollo de los biocarburantes tendrá a lo largo de la próxima década un balance medioambiental, si cabe, aún más positivo que el ahora cuantificado por la Comisión Europea.
 
Situación de los biocarburantes en España
El informe considera insuficiente el avance del consumo los biocarburantes en España aunque constata una reciente aceleración de su crecimiento. La cuota de mercado de los biocarburantes en España se situó en 2007, según la Comisión Europea, en el 1,1% del consumo de gasóleo y gasolinas de automoción, quedando, por tanto, claramente por debajo de la media europea.
 
Según las estimaciones de APPA Biocarburantes, el consumo de biocombustibles en el transporte en España ha seguido creciendo en 2008, hasta alcanzar una cuota de mercado de al menos el 1,9% que, sin embargo, seguiría estando por debajo de la media europea.
 
El pasado 1 de enero de 2009 entró en vigor la obligación de biocarburantes en España, que establece para este año la puesta en el mercado de biocarburantes equivalentes en términos energéticos al 3,4% de los carburantes de automoción, porcentaje que se incrementa hasta el 5,83% en 2010. APPA Biocarburantes considera que el cumplimiento de esta obligación debería hacer posible que España recuperase el terreno perdido y alcanzara el objetivo europeo de biocarburantes en 2010.
 
Este crecimiento del consumo, sin embargo, debería basarse en la producción española y comunitaria con el fin asegurar sus beneficios socioeconómicos, lo que actualmente no está sucediendo ya que, como el sector viene denunciando, el 70% del consumo español de biodiésel del año pasado fue importado con dumping mientras la gran mayoría de las fábricas españolas siguen agonizando. 
 
La Comisión Europea sólo incentivará a los agricultores que promuevan los biocarburantes de segunda generación